¿Por qué decidimos no ser otra floristería online más?

¿Cómo y por qué nace The Colvin Co?

Todo empezó vendiendo rosas en la diada de Sant Jordi en Barcelona. Con ellas, financiábamos nuestros viajes de estudiantes. Pronto ganamos escala y el último año vendimos más de 60.000 en un sólo día.

Durante esos años aprendimos del sector y entendimos cuáles eran las cosas que debían solucionarse si se quería aportar valor en el sector de la flor cortada, una industria en la que había poca innovación y donde la mayoría de negocios funcionaban de la misma manera que hacía 20 años.

Con el tiempo tuvimos que dejar de lado nuestro negocio de rosas para atender a nuestros trabajos en Madrid, pero a menudo nos juntábamos y charlábamos sobre cómo podíamos mezclar nuestra inquietud por el mundo tecnológico con la experiencia que teníamos en el sector, intentando encontrar un modelo de negocio que pudiese solventar todos los problemas que habíamos visto. Y así, un día cualquiera, nació The Colvin Co.

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Marc, Andrés y Sergi, fundadores de The Colvin Co junto a Álex Segura y Bea Beroy

¿Por qué decidisteis dejarlo todo y apostar por The Colvin Co?

Poner en marcha un proyecto es una tarea en la que se mezclan elementos racionales y emocionales con más frecuencia de la que nos imaginábamos.

El sector de la flor cortada en Europa es un mercado gigante (10 billones de euros en el sur de Europa), altamente fragmentado y con unos estándares de profesionalización relativamente bajos, en el que todos los pequeños operadores que principalmente trabajan el canal off-line intentaron migrar hacia el mundo digital durante los últimos años con muy poco conocimiento de e-commerce. Como resultado la experiencia de compra de flor online es un proceso largo, pesado e insuficiente para el consumidor del siglo XXI.

Parecía que habíamos encontrado una oportunidad de negocio interesante, pero eso implicaba dar el salto a una nueva vida en la que dejábamos nuestro trabajo de lado. Tenemos que admitir que eso da un poco de vértigo a cualquiera.

Aun así, después de una larga reflexión, vimos que había muchísimos modos de aterrizar la idea y que otras empresas en mercados más maduros ya estaban proponiendo soluciones como la que nosotros queríamos traer, de modo que durante meses estuvimos desarrollando la idea, y con esa base, empezamos a presentarlo a profesionales del sector para validar qué opciones reales le veían a nuestra propuesta. Para nuestra sorpresa, la idea fue acogida con mucho optimismo, lo que también nos hizo tomar la decisión de dejar nuestros trabajos y apostar por transformar un sueño en una realidad.

¿Qué mensaje os gustaría dar a todos aquellos a los que les gustaría emprender?

Creemos que nuestra iniciativa tiene un mensaje muy claro. Hay que ser optimista y no tener miedo a apostar en aquello que uno cree.

Pensamos que hay que huir de tópicos que dicen que para emprender hay que reinventar la rueda. En nuestro caso, las flores son algo que sin ser un producto de alta tecnología, tiene un impacto directo en el estado de ánimo de las personas, logrando, tal y como pretendemos, poner color en sus vidas y aportar nuevas propuestas a una industria que ha cambiado muy poco durante los últimos años.

Hoy en día desafortunadamente existen multitud de problemas que tienen fácil solución, sólo necesitamos que todos aquellos con ideas y ganas reciban el apoyo suficiente para poder hacerlas realidad.

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